El Congo-Brazzaville tiene sed de vida. ¡Ayúdanos a donar 80 pozos de agua potable!
En el Congo-Brazzaville hay agua, pero no se recoge en las faldas, se recoge en la superficie: es agua sucia, huele mal, es dañina y portadora de enfermedades y muerte. Causa tifus, cólera, malaria, disentería, hepatitis, gastroenteritis; infecciones de la piel y de los ojos; parasitosis. Y los más afectados son los niños.
Don Abel, el guía que ha acompañado a Padre Danilo durante su viaje, es de la diócesis de Nkayi, una de las más pobres del Congo-Brazzaville.
Cada día, don Abel afronta con su pueblo el dolor y el sufrimiento, la pobreza y la miseria.
Casi la totalidad de la gente, cerca del 70%, vive con menos de 1 dólar al día; la esperanza de vida no supera los 45 años; 126 niños de cada mil mueren antes de cumplir el primer año de vida; 79 de cada mil antes de cumplir los cinco años.
Y todo esto se agrava por una urgencia: la escasez de agua potable.
La Caritas Antoniana ha decido actuar desde la raíz, saneando los pozos ya existentes y construyendo otros de nuevos para dar a todo el mundo la posibilidad de acceder al agua limpia.
Acceder al agua potable cambiará y mejorará profundamente el destino de esta comunidad, porque finalmente las personas podrán pensar concretamente en su futuro, tener esperanza, retomar el propio destino.
Esta comunidad, gracias también a tu ayuda, se salvará. En las casas, en las escuelas, en la sanidad, en la agricultura.