Padre Danilo conoció en la diócesis de Nkayi a don Abel, a Cecile, a Boniface y a Serge: testimonios de esta tierra olvidada que piden nuestra ayuda.
Don Abel
Es un sacerdote de la diócesis de Nkayi. Es él quien acompaña a padre Danilo durante su viaje y es él la primera voz que explica algo de su tierra desgarrada, de su pueblo enfermo y que sufre. Don Abel tuvo suerte, porque estudió en Europa, ha viajado y gracias a esto ha comprendido que se puede hacer algo. También él vive en la pobreza, como su gente, y con dignidad nos enseña como es la vida en casas degradadas, sin servicios higiénicos, sin muebles. Y sin embargo, no pierde la fe y su sonrisa no cesa de brillar. .
Cecile y Simone
Cecile tiene tres años y tiene la malaria: tumbada en una pequeña cama, junto a ella está sólo su madre, Simone, una joven con los ojos vacíos, sin luz. Está sola, porque su marido está muerto: lo mataron durante la última guerra. Una pequeña caricia, una oración, son los únicos gestos que pueden darles consuelo. Cecile, y como ella muchos otros niños, enfermó porque ha vivido siempre en un ambiente insalubre.
Boniface
Es un médico jubilado y ha vivido en primera línea todas las tragedias que han atravesado y trastornado el País. Es un hombre sabio, tranquilo, que cree en la generosidad y en la solidaridad de la gente y sabe que las cosas pueden cambiar.
Serge
Es el joven ayudante de don Abel, un ex soldado, que ha vivido experiencias horribles: un día como muchos otros estaba en la universidad, cuando un grupo de soldados irrumpió en el campus. Él y otros estudiantes fueron capturados y pegados. Para que no los mataran, tuvieron que escapar a la selva, marchando en medio de miles y miles de cadáveres. Ha visto a mujeres violadas, chicos masacrados. A pesar de esto, cree que es posible cambiar las cosas. Empezando por la llegada del agua potable.